El llamado de la Presidenta del AIC a los Contadores Latinoamericanos frente a la pandemia del Covid-19

Clara Bugarim

Entre los diversos aspectos concebidos por el pensamiento filosófico sobre el concetpo atribuido a la ética todos incuestionablemente convergen hacia un punto común el de un conjunto de valores y principios que guían el comportamiento del individuo dentro de la sociedad.
Aristóteles como el primer pensador en sistematizar la ética como una teoría basada de una especie de guía moral de las acciones con el propósito de lograr la felicidad declaró que, nuestro carácter es el resultado de nuestro conducta.

Al legitimar el pensamiento aristotélico, me atrevo a registrar en una visión más amplia que el comportamiento ético es está directamente relacionado con el colectivo limitando la conducta de cada individuo para proteger un bien mayor que es la coexistencia sana y armoniosa entre todos.

Para mí, es saludable identificar que esta es la forma en que la clase de contabilidad latinoamericana ha guiado su agenda responsable dando la debida importancia a los preceptos de buena coexistencia, unión y fundamentos éticos y morales a favor del bien común y de las sociedades.

Tenemos una comprensión real y nuestra responsabilidad ciudadana personal y colectiva como participantes y constructores de una sociedad más justa, sólida e igualitaria con una mayor transparencia en nuestras acciones y actuando de acuerdo con nuestras conciencias, siempre nos esforzaremos por consolidar nuestros valores como seres éticos y profesionales.

Con los años nuestras acciones han generado en el entorno corporativo más productividad y en el ámbito personal más credibilidad confianza y respeto profesional y hoy frente a una imagen diferente dibujada por la pandemia de Covid-19 que afecta a todos a nivel mundial estamos experimentando tiempos difíciles y un mar de muchas incertidumbres. Nadie estaba preparado para enfrentar esta crisis de salud. 

Reconozco que es prematuro emitir un juicio, pero estos meses ha generado expectativas en el sentido de que aún la dimensión del pasivo financiero que nos espera ya que históricamente las crisis económicas dejan huellas considerables.

Por otro lado sabemos que los eventos difíciles son grandes catalizadores para el aprendizaje y las crisis enseñan a aquellos que están abiertos al aprendizaje.
El nuevo escenario obligó a los profesionales de la contabilidad a adaptarse a una nueva rutina especialmente en su relación con sus clientes con el aumento del servicio en línea además nos estamos quedando sin tiempo para poder interpretar las diversas medidas implementadas en caso de emergencia por parte de los gobiernos y para planificar objetivos para el período posterior a la pandemia.

En este sentido, este conjunto de factores ha querido que los profesionales desarrollen cada vez más la capacidad de actuar no solo en una lógica de los números sino también relacionarlos dentro del entorno empresarial a pesar de que esa situación es extremadamente desafiante para todos.

Como profesionales de la contabilidad hemos mantenido nuestra conducta con transparencia ética y nunca evitando nuestros principales compromisos.
Si antes de la pandemia ya habíamos cumplido nuestro deber con integridad, carácter y rectitud, hoy esta responsabilidad ética individual y colectiva es aún mayor. Siempre estaremos unidos y listos para cumplir nuestros códigos de ética profesionales, dando importancia al tema en su concepto más profundo combinado con los fundamentos del cumplimento. 

Entiendo que a pesar de las numerosas pérdidas a la sociedad que sigue causando la pandemia el trabajo de la clase de contabilidad ha demostrado ser altamente efectivo, sea colaborando en el mantenimiento del empleo y de la renta o contribuyendo a la sostenibilidad de la economía. 

Por lo tanto, como idealista que soy, hago un llamado a los profesionales contables latinoamericanos para que se unan en torno del propósito de ser cada vez más conscientes de la forma de actuar, minimizando los riesgos, generando informes financieros justos y confiables y ayudando a promover decisiones acertadas por parte de los gerentes en torno al buen gobierno.

Estoy segura de que nunca eludiremos nuestra obligación de cumplir con nuestros deberes.

Finalmente en este momento particular la decisión es nuestra. Tenemos nuestros códigos de ética en nuestras manos y es por ello que guiaremos nuestras actitudes, convirtiéndolas en un ejemplo para la sociedad.

Clara Bugarim, 
PRESIDENTA AIC
En el II Congreso Interamericano de Contabilidad
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=qiwb8Aer0dY